Que tenga a alguien con quien hablar
Acompaño a chicos y chicas de 12 a 18 años, y a las familias que los quieren y no siempre saben cómo llegar a ellos.
Pedir una primera visitaCómo trabajamos
El herbario de las emociones
A veces lo que te pasa cuesta decirlo con palabras. Aquí no lo atacamos de frente: partimos de una imagen. Elige una y mírala por dentro.
Toca cada carta
En qué puedo ayudar
Ansiedad y estrés
Cuando el cuerpo va por delante: no dormir, dolor de barriga antes de un examen, evitar planes, la sensación de que todo es demasiado.
Autoestima e imagen
Compararse todo el día, no reconocerse en el espejo, sentir que nunca es suficiente. Las redes lo amplifican y hablamos de eso también.
Conflictos en casa
Discusiones que siempre acaban igual, portazos, silencios largos. Trabajo con el adolescente y también con la familia cuando hace falta.
Acoso y relaciones
Lo que pasa en el instituto y lo que pasa en el móvil. Amistades que hacen daño, quedarse fuera, no saber cómo contarlo en casa.
Presión académica
Bloqueo con los estudios, miedo a decepcionar, decisiones sobre el futuro que se viven como definitivas a los dieciséis.
Duelo y cambios
Una separación, una muerte, un cambio de ciudad o de instituto. Cosas que se atraviesan mejor acompañado.
Cómo funciona
Escribes o llamas
Normalmente lo hace un padre o una madre. Me cuentas en cuatro líneas qué está pasando y buscamos un hueco.
Primera visita
Suelo verlos primero a solas un rato, y después con la familia. La idea es que el adolescente entienda que esto es suyo, no un castigo.
Sesiones
Semanales al principio, cada quince días cuando la cosa se estabiliza. Las sesiones individuales duran 50 minutos y las de terapia familiar, 1 hora y media.
Con la familia
Cada cierto tiempo nos vemos con los padres para ver cómo va. Sin contar lo que se habla en sesión: eso lo explico abajo.
Respira conmigo
Cuando todo va demasiado rápido, el cuerpo se puede calmar con la respiración. Pulsa el botón y sigue la flor.

¿Empezamos?
Es la respiración 4-7-8. No hace falta que te salga perfecta; seguir el ritmo ya cuenta.
Hacerlo a pantalla completa →Lo que se habla en consulta, se queda en consulta
Esta es la parte que más preguntan las familias y la que hace que la terapia con adolescentes funcione o no. Lo que tu hijo o tu hija me cuenta es suyo, y no te lo voy a repetir. Lo que sí hago es contaros cómo va el proceso, qué estamos trabajando y qué podéis hacer vosotros.
Preguntas que me hacen a menudo
Mi hijo no quiere venir. ¿Qué hago?
Es lo más normal del mundo y no eres la primera familia que me lo dice. Podéis venir vosotros primero, sin él, y vemos cómo plantearlo. Obligarle a entrar por la puerta funciona mucho peor que darle una semana para pensarlo.
¿Cuánto dura una terapia?
Depende mucho, pero para que te hagas una idea: la mayoría de procesos con adolescentes van entre tres y ocho meses. No trabajo con paquetes cerrados de sesiones ni te pido permanencia.
¿Hacéis sesiones online?
Sí, aunque con adolescentes recomiendo empezar presencialmente. Cuando ya hay confianza, el online funciona bien y ayuda a no perder el ritmo en vacaciones o exámenes.
¿Tiene que venir siempre un adulto?
A partir de los 16 puede venir solo si la familia está de acuerdo. Por debajo, la primera visita la hacemos con quien tenga la tutela, porque el consentimiento es suyo.
¿Cuánto cuesta?
La sesión individual son 60 € y la terapia familiar, 90 €. La llamada inicial de contacto es gratuita.
¿Y si el problema es de toda la familia?
A veces lo que pasa no es solo del joven, sino de cómo os relacionáis en casa. En esos casos puede ayudar trabajarlo todos juntos.
Terapia familiar →Primer paso
¿Empezamos?
Cuéntame qué te trae y te contesto en menos de 24 horas laborables.