Conflictos que se repiten
Discusiones que siempre acaban igual y la sensación de que nadie sabe cómo salir de ahí.
Cuando el malestar no es de una sola persona, sino de lo que pasa entre todos. Un espacio para hablaros de otra manera, deshacer nudos y volver a entenderos.
Discusiones que siempre acaban igual y la sensación de que nadie sabe cómo salir de ahí.
Cuando el malestar de un niño o adolescente acaba afectando a toda la casa.
Una separación, una pérdida, la llegada de alguien o un cambio que os remueve a todos.
La sensación de que no os entendéis, que habláis idiomas distintos o que ya casi no os habláis.
No busco culpables. Miro cómo os relacionáis y os acompaño a encontrar nuevas maneras de hacerlo, respetando el lugar de cada uno.
Cada miembro de la familia tiene su versión y todas cuentan. Primero entendemos qué pasa desde cada mirada.
A menudo el conflicto no es de nadie en concreto, sino de cómo os habéis ido organizando. Lo miramos juntos, sin juzgar.
Pequeños cambios en cómo os habláis y os cuidáis que os podéis llevar a casa desde el primer día.

No busco culpables ni me pongo por encima de nadie. Con las familias escucho todas las voces, hablo claro y miro las dinámicas sin juzgar, para que podáis volver a entenderos. Lo que me importa es cómo os sentís, no quién tiene razón.
Saber más sobre mí →Más tiempo que una sesión individual, porque hay más voces que escuchar y espacio para todos.
A veces toda la familia, a veces solo una parte. Vamos viendo quién ayuda que esté en cada momento.
No firmáis nada ni os comprometéis a un número de sesiones. Venís mientras os sirva.
Que podáis volver a funcionar solos, con herramientas para resolver lo que venga sin depender de la consulta.
La confidencialidad es la base de todo esto. Lo que me cuentas está protegido por el secreto profesional y no sale de la consulta.
Depende del momento. A veces toda la familia, a veces solo una parte. Lo vamos decidiendo según lo que ayude más.
Sí. Adapto la manera de trabajar a las edades que haya en la sala para que todos se sientan cómodos.
No pasa nada. Se puede empezar con quien esté dispuesto; a menudo el cambio de una parte ya mueve al resto.
Las sesiones de terapia familiar duran 1 hora y media, más que una individual porque hay más voces que escuchar.
Sí. A veces alguien de la familia hace también un proceso individual en paralelo. Lo valoramos según cada caso.
Entonces quizá encaje mejor un espacio individual para él o ella. Tengo una página dedicada a la terapia para adolescentes.
Terapia para adolescentes →La primera llamada es gratuita y no compromete a nada. Es para conoceros y ver cómo puedo ayudaros.
Pedir una primera visitaLaia Quinzà
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